Reflexiones, ensayos sobre escritoras hispanoamericanas
 
 
editora: Dra. Priscilla Gac-Artigas
 
Rosella Di Paolo
 
Nací en Lima, Perú, en 1960 y estudié Literatura en la Universidad Católica. Me dedico a la enseñanza desde los 18 años y he trabajado también como periodista. He publicado tres libros de poesía y tengo uno en preparación, aún sin título. Siempre quise escribir, inventarme un espacio de palabras que podían (si querían) llevarme a ordenar y a desordenar la realidad. Empecé con pequeños cuentos hasta que a los 14 años, supongo como les ocurre a muchos a esa edad, descubrí que el lenguaje de la poesía era lo más cercano a ese camino que necesitaba para ir y volver de las cosas.
 
S. O. S
 
La luna cuelga sobre el mar
dura y redonda como el deseo.
La noche apenas alcanza para taparme un ojo
el otro tercamente abierto sobre el mar en calma,
pero otros vientos se encadenan
para pasar por el hueco de mi corazón
para tatuar en el agua signos que son tu nombre,
formas que son tus brazos alrededor de esta caída
duele tanto el deseo
no sé más pero tampoco sé menos que eso,
cruzo y descruzo mis tibias en el puente
y en cada movimiento algo parte hacia lo oscuro
y en cada movimiento algo vuelve y eres tú
y no eres tú sino tu rabia de no estar
aquí y a descubierto
el timón cae por la borda, las velas se encogen como puños
y luego el miedo
de que no seas más que este océano
de que no seas más que este corazón que se cuenta historias
porque nadie te conoce y estoy hasta el cuello de ti
o más arriba
porque me hundo en tus aguas
dura y redonda como el deseo, como la luna,
como tiene que ser.
 
 

Ha publicadoPrueba de galera. Lima: Antares, 1985; Continuidad de los cuadros. Lima: Antares, 1988; Piel alzada. Lima: Colmillo Blanco, 1993.
 

Fazer te lo he mirar
 
Esperamos que la noche empiece
a sacarnos los ojos en lentos picotazos
y tendámonos, amado, sin temores
pues nada nos hará dejar esta dulce prueba
de ser ciegos, amado, para todo
lo que no sean las manos nuestras y las bocas
porque las bocas nuestras y las manos son harta luz.
 
 
Las altas distancias
 
Si yo escribo tu nombre en la arena
y tú escribes mi nombre en la arena
pero en la otra playa
es que hemos descuidado las cosas
hemos dejado crecer el mar como la hierba mala
y habrá que arrancarlo con cuidado
hasta llanar la arena de esa playa
donde puedes escribir mi nombre y rozar el dedo
que está escribiendo el tuyo despacito.
 
 
Amor de verdura
 
Tu risa es ancha y feliz como un compo de coliflores
y me hundo en tu barba verde
en tu gran cuerpo de hierba
en el rumor de tus aguas anegándome
descuajándome las piedras hasta hacer de mí
un estruendoso país de vegetales
porque entonces los escucho brotando de mi cuerpo:
en mi cabeza una lechuga enloquecida
en mis axilas la hiedra de los muros
excava sus canales y este hervor de fronda
asomado al puente entre mis piernas
se ajusta a tu corriente
a la luz atronadora que gobierna
los altos pastos que viene hacia mí
y estallan.
 
de Piel Alzada
Preparado por: Pedro Escribano
suplemento cultural
La República, Lima, Perú, 9 de nov. de 1997
 
 
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